lunes, 25 de agosto de 2014

Conceptos, pregunta y métodos

I.      CONCEPTOS

1. Campo económico
El estudio que ofrece Pierre Bourdieu en Las estructuras sociales de la economía (Bourdieu, 2001) supone una aplicación de su teoría de la práctica al ámbito de las empresas y los mercados. En realidad, su teoría general describe a todas las prácticas sociales como una “economía” en el sentido amplio del término, es decir, como campos de lucha, donde la economía en sentido estricto es solo una forma entre otras de práctica social (Bourdieu, 2007: 83).
El concepto de campo busca combinar tanto una perspectiva estructuralista como una visión estratégica. Los agentes se comportan estratégicamente dentro del campo, pero no se trata de decisiones que obedezcan a una mera racionalidad abstracta e incondicionada, sino que las estrategias se llevan a cabo dentro de restricciones estructurales. Los agentes tienen cierta libertad de juego, pero “las decisiones no son más que opciones entre posibilidades definidas, en sus límites, por la estructura del campo, y que las acciones deben su orientación y eficacia a la estructura de las relaciones objetivas entre quienes las introducen y quienes las padecen” (2001: 224).
En el caso del campo económico, los agentes son las empresas que compiten dentro de determinado subcampo (que corresponde con el llamado “sector” económico o “rama” de la industria), cada uno con sus particularidades. A diferencia de la teoría neoclásica que considera a la economía como un espacio de actores que se comportan racionalmente bajo la disciplina del mercado, la tesis de Bourdieu es que este espacio posee una estructura que ubica a las empresas en posiciones desiguales, y esta distribución desigual “pesa, más allá de toda intervención o manipulación directa, sobre el conjunto de los agentes participantes en el campo, a quienes restringe tanto más el espacio de posibilidades abierto ante ellos cuanto peor situados están en esa distribución” (2001: 223).

     2.   Tipos de capital
La estructura del campo, y por tanto el estado de fuerzas de los agentes, se define por el volumen y el tipo de capital que poseen las empresas dedicadas a la producción de bienes similares. La llamada “participación en el mercado” corresponde con el hecho de que las empresas controlan una parte del campo, tanto más grande cuanto más importante es su capital.
No se trata solamente del volumen de capital, sino también del tipo de capital, pues para Bourdieu la estructura del campo no se limita al capital reconocido por la teoría económica (es decir, en la forma de dinero o activos), sino que se trata de un concepto amplio que incluye varias manifestaciones. En el caso del campo económico son relevantes los siguientes tipos:
1) Capital financiero: es el dominio directo o indirecto (por medio del acceso a los bancos) de recursos financieros. Este tipo de capital tiene cierta primacía, dado que constituye con el tiempo la condición principal de la acumulación y la conservación de todas las otras formas de capital.
2) Capital tecnológico: recursos científicos (potencial de investigación) o técnicos susceptibles de ponerse en juego en la concepción y la fabricación de los productos.
3) Capital comercial: el dominio de redes de distribución (almacenamiento y transporte) y de servicios de marketing y posventa.
4) Capital social: es el conjunto de los recursos movilizados a través de una red de relaciones que procura una ventaja competitiva al asegurar rendimientos más elevados de las inversiones.
5) Capital simbólico: radica en el dominio de recursos simbólicos fundados en el conocimiento y el reconocimiento, como la imagen de marca, la fidelidad a la marca, etc.; poder que funciona como una forma de crédito, supone la confianza o la creencia de quienes lo padecen. (2001: 222)

3.       Empresas dominantes y empresas secundarias
El campo supone una lucha entre agentes que cuentan con recursos diferentes (distintos volúmenes y tipos de capital). Estos agentes se enfrentan para tener acceso al intercambio y conservar o transformar la relación de fuerza vigente.
El dominio de una parte importante del capital confiere un poder sobre el campo y, por lo tanto, sobre las empresas menos provistas de capital. Nos encontramos, así, con las firmas dominantes que ejercen su presión sobre las dominadas y sus estrategias, más que por intervenciones directas, por el peso que poseen en la estructura. La empresa o empresas dominantes están en condiciones de imponer las reglas de juego más favorable a sus intereses; constituyen un punto de referencia obligado para sus competidores, quienes se ven forzados a tomar posición con respecto a ellas. Sobre todo, el capital simbólico con que cuentan gracias a su preeminencia y su antigüedad, les permite recurrir con éxito a estrategias destinadas a intimidar a sus competidores (2001: 230).
La distribución desigual de capitales y la existencia de empresas dominantes hace que el campo económico, como todo campo, tenga una tendencia inmanente a la reproducción de la estructura. Sin embargo, las estrategias de las empresas que ocupan un lugar secundario pueden amenazar y eventualmente modificar la estructura del campo, tratando por ejemplo de bajar los costos y los precios, intentando colmar las lagunas de la acción de la firma dominante y ocupar ciertos nichos (2001: 230).
     
     4.   Estado y campo económico
El campo económico también establece intercambios con el exterior, y factores externos también pueden definir la estructura del campo. Dentro de estos factores es de especial importancia la relación con el Estado.
La competencia entre empresas asume a menudo “la forma de una competencia por el poder sobre el poder del Estado –en especial sobre el poder de reglamentación y los derechos de propiedad—y por las ventajas aseguradas por las diferentes intervenciones estatales” (2001: 231). La reglamentación y las intervenciones estatales forman parte de las reglas del juego vigentes, de modo que, más allá de la competencia estrictamente económica, estos elementos políticos también forma parte de la lucha entre las empresas; dado el caso, “las empresas dominadas pueden utilizar su capital social para ejercer presiones sobre el Estado y obtener de él la modificación del juego en su beneficio” (2001: 231). Así, el Estado no es solamente árbitro y regulador, sino que contribuye de manera decisiva a la construcción de la demanda y la oferta.

     5.  Habitus y espacio de consumidores
Si la estructura del campo describe el ámbito objetivo de las prácticas sociales, el concepto de habitus da cuenta de la subjetividad de los agentes. El habitus se constituye como sistema de estructuras cognitivas y motivadoras, disposiciones subjetivas que son compatibles con las condiciones objetivas del campo, de las “posibilidades e imposibilidades, las libertades y las necesidades, las facilidades y los impedimentos”, y preadaptadas a sus exigencias (2007: 88).
En el campo económico, el concepto de habitus es pertinente al momento de entender las capacidades y propensiones de los agentes económicos (como calcular, ahorrar, invertir, etc.), pero también entra en consideración para el análisis de las condiciones económicas y sociales que determinan las preferencias de los consumidores (2001: 240).
La teoría del habitus permite caracterizar a los consumidores como un conjunto de agentes heterogéneos, de disposiciones, preferencias e intereses muy distintos, pero ajustados a las restricciones de la estructura del campo económico en su totalidad y de “los subespacios más o menos restringidos en los que interactúan con un subgrupo limitado de agentes” (2001: 243). Así, los llamados nichos de mercado son descritos por Bourdieu como posiciones homólogas entre un espacio de productores y un espacio de clientes: la competencia entre empresas por el acceso al intercambio con una categoría particular de clientes “es también y sobre todo el encuentro entre productores que ocupan posiciones diferentes en la estructura del capital específico (en sus distintos tipos) y clientes que ocupan en el espacio social posiciones homólogas a las de estos productores en el campo” (2001: 235). Los nichos son esa sección de la clientela que la afinidad estructural asigna a las diferentes empresas, y en particular a las secundarias; sobre todo en el caso de bienes culturales y de fuerte componente simbólico, es probable que pueda observarse una homología entre el espacio de los productores y el espacio de los clientes (2001: 236).

II.                  PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
Esta investigación pretende analizar el mercado universitario chileno desde la teoría de campo económico. Sin duda, las universidades constituyen un campo académico propio que va más allá de las luchas estrictamente económicas, sin embargo, también es evidente que estas instituciones compiten entre ellas por distintas fuentes de acceso financiero que luego serán reinvertidos en recursos para esa misma competencia. En ese sentido, es factible observar la situación de las universidades desde la lógica del campo económico.
Para este fin, nos concentraremos en uno de los principales mercados en disputa: la matrícula en carreras de pregrado. Los estudios y la titulación en pregrado son el producto que ofrecen en común todas las universidades, y las posibilidades de captación de estudiantes dependen de las condiciones estructurales que distinguen a las instituciones y les otorgan diferentes nichos de mercado. Por su parte, la clientela estudiantil elige matricularse en determinada universidad a partir tanto de los recursos financieros y de capital cultural con los que cuenta, como de sus preferencias subjetivas, a su vez ligadas tanto al tipo de oferta de carreras como al prestigio atribuido a cada institución.
El objetivo de esta investigación es describir este vínculo entre la estructura del mercado universitario y las características diferenciadas de los consumidores. Seguimos aquí la hipótesis planteada más arriba respecto de la existencia de una homología entre, por un lado, las posiciones diferenciadas de empresas dominantes y secundarias, y, por otro lado, el espacio de los clientes con sus recursos objetivos y disposiciones subjetivas.
Formulamos, así, las siguientes preguntas:
1) ¿Cuáles son las características estructurales que diferencian a agentes dominantes y secundarios en el mercado de carreras de pregrado en Chile?
2) ¿Cuáles son las disposiciones subjetivas de los estudiantes de pregrado respecto de la universidad en que estudian, y cómo se corresponden estas preferencias con la estructura de agentes dominantes y secundarios? 

III.                METODOLOGÍA
Las preguntas formuladas dividen al estudio en dos partes. La primera supone una descripción general del campo. Dado que existen varios estudios e información pública acerca del sistema universitario chileno, para esta primera parte se utilizarán datos de fuentes secundarias (ver referencias más adelante).
La descripción del campo requiere, como paso previo, una definición de sus características particulares, en términos del “producto” específico del que se trata. Adicionalmente, dadas las peculiaridades de este producto, es de especial importancia describir el papel de las políticas del Estado en la definición de las reglas del juego y en la estructura de la oferta y la demanda.
Una vez realizada esta primera aproximación, la descripción de la estructura del campo supone una comparación de las distintas universidades según sus niveles y tipos de capital. En primera instancia, seleccionamos los siguientes:
1) Capital financiero:  de acuerdo a estados financieros de las universidades
2) Capital tecnológico: tipos de carreras de pregrado que se ofrecen
3) Capital simbólico: prestigio de las universidades según antigüedad y ranking
La segunda parte de la investigación es una aproximación al estudio de las preferencias subjetivas de los clientes de este campo, de acuerdo con la estructura diferenciada entre agentes dominantes y secundarios. Un estudio exhaustivo del habitus del estudiante de pregrado requeriría una aproximación biográfica no solamente de los individuos sino también de sus familias. Para los fines de este trabajo, se seleccionará a un número limitado de estudiantes para realizar entrevistas en profundidad. También, por motivos de acceso, estas entrevistas se limitarán a estudiantes de la Región Metropolitana.
Una vez definida la estructura de agentes dominantes y agentes secundarios en el campo económico, se buscarán estudiantes que pertenezcan a universidades de ambos grupos, con el fin de comparar sus experiencias y percepciones acerca de estas instituciones. Las entrevistas pretenden registrar el punto de vista del consumidor en relación con su posición en el espacio social: el sentido que para el sujeto tiene la educación universitaria (como necesidad económica, como símbolo de distinción), y los motivos objetivos (financieros, puntajes académicos) y subjetivos (gustos, prestigio atribuido) que llevaron a escoger esa universidad y no otra.


Referencias
Bourdieu, P. 2001. Las estructuras sociales de la economía. Buenos Aires: Manantial
Bourdieu, P. 2007. El sentido práctico. España: Siglo XXI
Bruner, J. J. y Uribe, D. 2007. Mercados universitarios: el nuevo escenario de la educación superior. Santiago: Universidad Diego Portales
Ministerio de Educación, 2011. Estados financieros de las universidades. Segunda entrega. Disponible en:
http://www.consejoderectores.cl/web/pdf/Acta_537/Anexos_537/Estados_financieros_Universi ades.pdf
Mönckeberg, M. O. 2007. El negocio de las universidades en Chile. Santiago: Debate
Wörner, C. H. 2012. Marketing en la educación universitaria chilena. Disponible en: http://www.elmostrador.cl/media/2012/09/Estudio-sistema-universitario-final.doc

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