jueves, 4 de septiembre de 2014

Resultados preliminares. Primera parte de la investigación: Descripción de la estructura del campo

      1. Características generales del producto
El “producto” con el que tratamos aquí –la educación universitaria de pregrado– tiene características que lo hacen muy diferente a campos más estrictamente económicos. Tratamos aquí no con una mercancía cualquiera, sino con un bien cultural de fuerte componente simbólico. Por una parte, el título universitario es la principal forma de capital cultural institucionalizado y constituye, por tanto, un determinante del posicionamiento de los individuos y de sus familias en el espacio social. Por otra parte, la educación universitaria, para aquellos que acceden a ella, constituye un elemento decisivo de la trayectoria vital individual y familiar. La profesión define en gran parte la identidad en la vida adulta, y el éxito o el fracaso profesional suele atribuirse en buena medida a la educación recibida en la universidad. Es posible, pues, hablar, de una “mitología” de la universidad.
La fuerte carga de sentido se expresa en la gravedad que las familias suelen atribuir a la decisión de elegir una carrera, dado determinado horizonte de opciones. Hay carreras que se consideran más distinguidas que otras, aunque esto cambia según el individuo y su espacio familiar. Pero también, y esto es lo que nos interesa aquí, existen universidades más distinguidas que otras. Aquí es posible postular una relación entre la posición de clase y la significación subjetiva que le otorga el cliente a la educación universitaria, por un lado, y el prestigio que posee una universidad dentro del campo, por otro. En otras palabras, la lucha por el prestigio que se da en el mercado universitario busca sintonizarse y captar tanto los recursos objetivos como las disposiciones subjetivas de los clientes.
      
      2.       Estructura del campo de las carreras de pregrado en Chile
      
      a)      Capital financiero
Una primera diferenciación clara entre los agentes del campo se encuentra en sus volúmenes de capital financiero. De acuerdo con el informe sobre el estado financiero de las universidades realizado en 2011 por el Ministerio de Educación, las diez universidades con mayores ingresos operacionales por alumno son las siguientes:
Instituciones
Ingreso operacional por alumno (MM$)
PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE*
12,1
UNIVERSIDAD DE CHILE*
9,6
UNIVERSIDAD DE ATACAMA*
8,5
UNIVERSIDAD DE LOS ANDES
5,8
UNIVERSIDAD ADOLFO IBÁÑEZ
4,9
UNIVERSIDAD AUSTRAL DE CHILE*
4,8
UNIVERSIDAD TECNOLOGICA DE CHILE INACAP
4,6
PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE VALPARAISO*
4,4
UNIVERSIDAD DEL DESARROLLO
4,2
UNIVERSIDAD FINIS TERRAE
4,1
*Universidades CRUCH
Fuente: Ministerio de Educación, 2011. Estados financieros de las universidades. Segunda entrega
No obstante, existen diferencias importantes en términos de las fuentes de ingreso. Cinco de las instituciones de la lista anterior pertenecen al Consejo de Rectores de Universidades Chilenas (CRUCH). A diferencia de las universidades del llamado “sistema privado”, sus ingresos son menos dependientes de los aranceles de pregrado. Para el total de las universidades del CRUCH, estos aranceles representan el 42% de sus ingresos, mientras para las otras universidades constituye el 79%. La diferencia radica en tres rubros: 1) aportes basales y fondos concursables del Estado (el 98% es para las instituciones del CRUCH); 2) donaciones (69% para universidades CRUCH) y 3) las prestaciones de servicios.
Estructura de ingresos operacionales

Universidades CRUCH
Universidad privada
Total general
Aportes Basales y Fondos Concursables
294.551
5.331
299.883
Aranceles de Pregrado
609.792
780.286
1.390.078
Aranceles de Postgrado
55.073
52.299
107.373
Donaciones
30.446
13.617
44.062
Ingresos de cursos y programas de extensión
49.723
31.517
81.240
Prestaciones de servicios
294.393
64.791
359.183
Otros ingresos
103.527
39.671
143.198
Total general
1.437.505
987.513
2.425.017
Fuente: Ministerio de Educación, 2011. Estados financieros de las universidades. Segunda entrega
Las universidades con mayores aportes basales y fondos concursables son: en primer lugar, la Universidad de Chile, que, en su calidad de universidad pública, recibe el 20% de estos fondos; en segundo lugar la Pontificia Universidad Católica de Chile; en tercer lugar la Universidad de Concepción; y en cuarto lugar, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
En lo que se refiere a los ingresos por prestación de servicios, el 80% de ingresos al sistema universitario por este concepto corresponde a dos instituciones: Pontificia Universidad Católica de Chile (52% del total) y Universidad de Chile (27% del total). Les siguen en importancia la Universidad Tecnológica de Chile, la Universidad Técnica Federico Santa María y la Universidad de Concepción.
A partir de estos datos, podemos observar que en términos de volumen de capital financiero, las posiciones dominantes están compartidas tanto por universidades tradicionales como por universidades del “sistema privado”. Estas últimas están bien posicionadas en el mercado de la matrícula tanto de pregrado como postgrado, y en este rubro suponen una importante competencia para las universidades tradicionales. Sin embargo, las instituciones que pertenecen al CRUCH mantienen una posición de ventaja financiera por su acceso privilegiado a dos rubros: fondos basales y concursables, y prestación de servicios. La situación del primer rubro, de lejos el más importante, está directamente vinculada a las reglas de juego definidas desde el Estado: la diferencia entre universidades públicas y privadas, y la diferencia entre universidades que pertenecen al CRUCH y las que no pertenecen. La ventaja en términos de prestación de servicios está ligada, en cambio, a diferencias de infraestructura, el tipo de carreras que se oferta y las capacidades de investigación (capital tecnológico), así como sus vínculos con mercados distintos al universitario (por ejemplo, el mercado de la salud).
Respecto del rubro de donaciones, las dos principales universidades del CRUCH (Pontificia Universidad Católica de Chile y Universidad de Chile) se encuentran entre las instituciones que más donaciones reciben. Sin embargo, este también es un aspecto en el que universidades del “sistema privado” compiten con las tradicionales. La Universidad de los Andes fue en 2013 la institución que mayores donaciones recibió, por encima de la Pontificia Universidad Católica de Chile. La Universidad del Desarrollo ocupó, en cambio, el tercer lugar, por encima de la Universidad de Chile[1]. Las capacidades diferenciadas de acceso a donaciones puede atribuirse, en parte a diferencias en antigüedad y prestigio (capital simbólico), en el que las universidades tradicionales llevan la ventaja; pero la causa directa está en el capital social de las universidades, es decir, en sus vínculos con grupos empresariales, redes de ex alumnos y también grupos religiosos.
      
      b)      Capital comercial
El capital comercial de empresas dedicadas a servicios está constituido principalmente por las capacidades de marketing. Sin embargo, existe aquí una importante peculiaridad. El peso que una universidad le concede al ámbito de comercialización de su “producto” no es necesariamente indicador de una posición dominante en el campo, más bien ocurre lo contrario. A pesar de que las teorías y prácticas del management han penetrado con fuerza en las universidades, el “producto” no puede mostrarse directamente como mercancía y las instituciones no pueden presentarse a sí mismas como meros negocios, en razón de su peculiar carga simbólica. Esto se vincula también con la especial importancia que tiene el prestigio en el mercado universitario, y con el habitus académico que pone énfasis en la reputación a partir de criterios propiamente académicos.
Todas las universidades tienen múltiples estrategias comerciales, como la participación en ferias educacionales, las visitas a colegios, la impresión y distribución de folletos, la presencia en Internet, la presencia en espacios no publicitarios de los medios, etc. (Wörner, 2012: 4). Igualmente, todas poseen sus estrategias de imagen institucional y de “posicionamiento de marca”. Sin embargo, los datos de inversión en publicidad de medios confirman la tesis planteada más arriba. Hay universidades que invierten poco en publicidad: por un lado, las de provincia, y, por otro, las del CRUCH. Las universidades que realizan el mayor gasto en publicidad son las de menor prestigio: el grupo de universidades clasificadas como “universidades docentes no selectivas de tamaño mayor” invierte 37,54% del total de publicidad del sistema universitario, mientras el grupo de “universidades de investigación” invierte solo el 11,41% (Wörner, 2012: 10).
        
      c)       Capital simbólico
Existen varios elementos que sirven como indicadores del prestigio de las universidades, y que son de especial importancia en las luchas al interior de este campo particular. De acuerdo con Brunner, los análisis económicos y sociológicos de los mercados universitarios concuerdan en que la competencia por prestigio es la regla que guía el comportamiento de las instituciones (Brunner, 2007: 111). Al prestigio contribuyen varios elementos, como la existencia de programas de postgrado, la investigación y las publicaciones (que en sí mismos constituyen otros mercados, pero que pueden considerarse también estrategias para atraer estudiantes), la calidad de los profesores y estudiantes, etc., elementos que se hallan todos relacionados entre sí (Brunner, 2002: 128).
Existen, no obstante, ciertos símbolos de prestigio que condensan el capital simbólico, y que pueden comunicarse con facilidad en el espacio de los consumidores. Un primer elemento es la antigüedad, la cual no solamente ejerce simbólicamente, sino que está institucionalizada en la existencia misma CRUCH, incluso, como hemos visto, con consecuencias directamente financieras.
Junto a este elemento más tradicional de antigüedad, existen mecanismos institucionalizados que se utilizan para “medir” la calidad de las universidades, pero que en la práctica fungen como símbolos de prestigio que circulan en el mercado universitario. El más importante de estos mecanismos son los rankings de universidades. Un campo económico en sí mismo, las empresas de ranking se han convertido a nivel mundial en importantes actores de los sistemas universitarios; podríamos decir que las difusiones de rankings sustituyen la necesidad de publicidad para aquellas universidades bien posicionadas.
Uno de los rankings internacionales más importantes es el QS, que desde 2011 publica una lista de universidades latinoamericanas. En el 2014, la Pontificia Universidad Católica de Chile ocupó el primer lugar, y la Universidad de Chile, el sexto. Solo la Universidad de Concepción (puesto 12), la Universidad de Santiago de Chile (puesto 16) y la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (puesto 29) son otras universidades chilenas que están en los treinta primeros puestos. Universidades del sistema privado aparecen recién en el puesto 52 (Adolfo Ibáñez), 66 (Diego Portales) y 80 (Los Andes)[2]. Podemos afirmar, en consecuencia, que este tipo de rankings refuerza enormemente la posición dominante de las universidades tradicionales en términos de prestigio, sobre todo de la Universidad Católica y la Universidad de Chile.
Finalmente, en el sistema universitario chileno es de gran importancia el hecho de que no se compite simplemente por estudiantes, sino por buenos estudiantes, es decir, con puntajes altos en las Pruebas de Selección Universitaria (PSU). La captura de buenos estudiantes conlleva el incremento del prestigio, y por lo tanto, la atracción de nuevos buenos estudiantes. Hay que añadir, además, que esto tiene un efecto financiero a través del aporte fiscal indirecto (AFI) que reciben las universidades por parte del Estado de acuerdo con el ingreso de estudiantes de puntajes altos. En este sentido, atraer a los mejores estudiantes es cuestión de prestigio y también directamente una cuestión económica (Wörner, 2012: 3).




[1] Fuente: El Dínamo http://www.eldinamo.cl/2014/04/09/empresariado-dono-16-mil-millones-a-la-universidad-catolica-u-de-los-andes-y-del-desarrollo-durante-2013/ 

[2] Fuente: QS Latin American University Rankings 2014. http://www.topuniversities.com/latin-american-rankings